Una cafetera se vende entre tostadoras, batidoras y aspiradoras, en el pasillo al que vas cuando se te ha roto algo en casa. Allí las máquinas se comparan por vatios.
Lo lógico era pelear el lineal: mejor expositor, mejor precio, mejor ficha técnica. Pero una cafetera se elige por lo que sale de ella.
El café vive en la oficina, en la sobremesa, en los viajes y en los regalos. En todas partes menos en ese pasillo. Había que sacar la marca de allí sin salir de la tienda.
Espacio Vertuo
Un túnel en mitad de la planta donde el café se contaba caminando: de dónde viene, cómo se cultiva, qué hay detrás del comercio sostenible y cómo se recicla una cápsula.
Y desde ahí, a buscar a la gente. 79 acciones en 49 ciudades, con baristas preparando en directo más de sesenta recetas y enseñándolas en 181 Master Class.
4.560 máquinas vendidas en esas acciones.
Dieciocho años con la misma marca enseñan por dónde se entra.